lunes, 7 de agosto de 2017

EXPLICACION DE CIRCULO EN QUE SE REPITEN HISTORIAS DE FAMILIA


“Las historias se repiten a través de los tiempos y esperan encontrar una solución.Ahí radica la fuerza de los vínculos amorosos y generosos entre las generaciones”

(Olvera A., 2010 pág.33).

Partiendo de este pensamientos, nos preguntamos; ¿por qué, en una familia se repiten las historias, las enfermedades o los sucesos?, y al empezar a revisar nuestro propio árbol genealógico nos percatamos que en nuestra familia también hay historias y enfermedades que se repiten, y descubrimos frases como las siguientes: “estas malditas herencias”, “la diabetes es de familia, tarde o temprano la padecemos”, “es una maldición familiar, las mujeres siempre estamos solas”, “es de familia”.

El revisar las historias nuestras, así como conocemos la historia de nuestro país, del mundo, conocer las historias de nuestros ancestros, honrarlos y darles un lugar en nuestro corazón, es un encuentro con la Psicología Sistémica, con la fenomenología, con la física cuántica, y con lo transgeneracional.

La memoria histórica no basta. No se trata de coleccionar recuerdos e historias, sino de transformarlos en algo valioso para la vida. A través de un proceso multidimensional, la inteligencia transgeneracional permite reconciliarnos con esos hechos, resuelve en el corazón los sentimientos para vivir en el ahora, nos ayuda a mirar más ampliamente. Cuando el niño/adulto puede mirar la historia de sus padres inicia un proceso de aprendizaje diferente.” (Olvera A. México (2010).

Al mirar en las historias familiares, tu historia ancestral, el origen de la situación y así liberarte de las obligaciones y/o lealtades inconscientes que se van transmitiendo de generación en generación en tu sistema, se va cocreando tu historia presente con fuerza, logras generar tu equilibrio emocional sin dolor, sin culpa, de manera que el respeto, el amor y la plenitud integral sean tu consigna de vida.

La 
Psicología Sistémica ve al ser humano como parte de un sistema familiar al que está vinculado energéticamente y con todos sus ancestros, a las historias familiares. Como cualquier Sistema, el sistema familiar se rige por leyes invisibles. Cuando se alteran estas leyes aunque sea inconscientemente, nos identificamos con nuestros antepasados, y tomamos responsabilidades que no son nuestras, generando desgracias, sufrimiento, enfermedades, fracaso, accidentes.

La física cuántica demuestra una y otra vez que todo está unido a través de lo que se llama el campo, o la matriz, tal como decía el padre de la física cuántica Max Planck. La teoría biológica considera como una imposibilidad que se pasen tales “memorias” específicas a través de los genes. Sheldrake, sin embargo, deja a un lado este problema al alegar que sus campos existen completamente aparte de las estructuras materiales (Rubio, R. & Corbera E., 2014, págs. 10 -14).

Muchas personas se preguntan por qué las historias se hereda. Hay varias respuestas, desde las teológicas, como reza la Biblia: “y los pecados de los padres se heredarán hasta la tercera y cuarta generación”, hasta la biología, según la cual los aprendizajes de los padres se heredan para que sus descendientes puedan aprovecharlos. Esas enseñanzas se guardan en el inconsciente colectivo.

Pero hay una explicación superior, la metafísica: “Las historias y los errores de nuestros padres pueden ser subsanados gracias a la comprensión de sus hijos mediante algo tan fundamental como el perdón”. Un curso de milagros nos enseña que el tiempo (que percibimos lineal) está a la espera del perdón. Por perdonar no se entiende ver primero el error y después pasarlo por alto, sino ver que no hay nada que perdonar, ya que todos venimos con programas heredados, algunos muy tóxicos. Los miembros de los clanes de una pareja, las historias se complementan hasta niveles realmente inimaginables. Se trata de una atracción complementaria; uno busca la solución en el otro. De esta manera, los miembros de dos clanes se unen para reparar los programas tóxicos en sus descendientes.

Desarrollar el pensamiento cuántico en el estudio del árbol genealógico, es muy simple: la información del inconsciente colectivo de un árbol se encuentra en cada miembro de la familia. La información, las historias no se pierde, se transmite de generación en generación a la espera de un acto de conciencia de algún miembro capaz de liberar a todo el clan y, sobre todo, a los descendientes
quedaron impresas en nuestro inconsciente, somos parte de esa gran alma familiar y a través de ella nuestros ancestros nos transmitieron a lo largo de las generaciones su propia manera de percibir la vida, de moverse, de sentir, de pensar. A lo largo de las historias familiares hay temas que se repiten de generación en generación. Hay tramas familiares, hay ancestros con los que nos identificamos, de modo que algún hijo se identifica más con la rama paterna, otro con la materna. Algunos son rebeldes y aparentemente rompieron con el molde familiar, sin embargo cuando ahondamos en el árbol genealógico podemos ver que a veces este rechazo o rebeldía tiene que ver con un profundo lazo con algún personaje de la familia y que a través de esta actitud rebelde están haciendo algo que otros antepasados no se atrevieron a hacer.

Sabemos que, aunque estemos a mil kilómetros, aunque no conozcamos a nuestros padres biológicos, aunque no nos guste, somos el fruto de las historias de nuestra familia biológica. Estamos hechos con las células de todo nuestro sistema familiar biológico. Nuestro ADN nos transmite las vivencias emocionales de hasta 72 generaciones anteriores, transmitiendonos como dones todas las vivencias positivas, y como lastre, a veces dramático, todas las vivencias como rechazo, muerte violenta, sumisión, injusticia, abandono, despojamiento, etc. (Azicri C., 2010, artículo).

Murray Bowen (La Moneda A., 2010, pág. 14) dice: “Los síntomas son el resultado de conflictos no resueltos con la familia de origen y son transmitidos hacia un individuo a través de las generaciones”.

La familia tiene un alma común, esa alma y esa conciencia cuidan tres órdenes fundamentales:

El primer orden es: cada miembro del sistema, vivo o muerto, tiene el mismo derecho a pertenecer. En ese caso hay determinadas personas que pretenden tener más derecho a pertenecer porque se consideran mejores. Pero el alma familiar no diferencia entre buenos y malos en ese sentido.

El segundo orden es : cuando a algún miembro de la familia se le niega el mismo derecho de pertenencia, el alma familiar o la conciencia familiar trata de restablecer el orden mediante una compensación, para ello, la conciencia familiar conecta a una persona nacida posteriormente con la persona que fue excluida de manera que lo reemplace – como compensación. La persona nacida posteriormente entonces sufre como aquél y se vuelve como aquél. Y para esa persona nacida posteriormente la solución sería que reconozca la dignidad del excluido. Reconociendo la dignidad de esas personas se logra la compensación. Así el sistema queda en paz y no es necesario que algún miembro posterior los reemplace.

El tercer orden fundamental exige que aquellos que estuvieron antes en el sistema tengan prioridad ante los que se agregaron posteriormente. El alma familiar y la conciencia familiar entonces cuidan sobre todo el derecho de los anteriores y sacrifican a los que llegaron posteriormente como compensación. Si la prioridad de los anteriores es respetada, los posteriores quedan libres (Hellinger B., 2007, pág. 30,31).

En algunas generaciones hay víctimas, en las siguientes puede aparecer un victimario para equilibrar de algún modo ese sufrimiento padecido anteriormente, o a la inversa: puede haber un victimario en una generación anterior (alguien que ha cometido algún delito o agresión) y en alguna de las siguientes generaciones aparece una víctima que de algún modo ésta expiando “los pecados o agresiones” cometidas anteriormente.

En las historias familiares hay formas de amar que se repiten y transmiten. Modelos de pareja, modelos sobre cómo ser madre o cómo ser padre. Creencias religiosas que se siguen al pie de la letra o que se transgreden. Valores culturales, morales y éticos que se van transmitiendo. Muchas veces nuestros padres actuaron de determinada manera que nos limita o nos disgusta fue porque las historias de ellos, no les permitió hacer otra cosa y entender esto es muy liberador. No se trata de perdonar, se trata de reconocer a nuestros padres en su totalidad, con lo bueno y lo malo y entender que es todo lo que pudieron hacer y que así está bien. “Cuando uno perdona, se coloca por encima de los demás. En realidad, el perdón hace que el presunto culpable sea todavía más culpable. Para mí, la reconciliación verdadera consiste en un reconocimiento de las culpas de cada uno acompañado por un diálogo entre las personas implicadas” (Hellinger B., 2007).

“El amor en las relaciones humanas únicamente tiene posibilidades de lograrse allí donde son comprendidos sus órdenes (no arbitrarios). El amor ciego, sin conocimiento, ignora esos órdenes y, en consecuencia nos hace errar en nuestro camino. En cambio, donde el amor conoce y respeta éstos órdenes, también puede traer el fruto que anhelamos. Así, el amor surte efectos benéficos y sanadores, tanto para nosotros, como en nuestro entorno.

Para avanzar, no sólo hemos de comprender las historias de nuestras familias, sino también honrar nuestro origen.


un ejemplo la de la familia de ERNEST HEMINGWAY cuyas cuatro generaciones ,han sufrido historias tragicas de enfermedades mentales y suicidio.



Gracias a las historias familiares palpitamos, sólo nosotros podemos elegir cómo, al desentrañar algo sobre el lugar que nos toca en este entramado, en esta gran red, seremos capaces de entender cuál es nuestro rol en nuestra familia actual y de este modo nos convertiremos en seres más completos y más capaces de cumplir con lo que venimos de algún modo a hacer. De esa manera también liberaremos a las generaciones siguientes de tener que cumplir con mandatos o repetir frustraciones que se vienen arrastrando por generaciones, al reencontrarnos con nuestra historia descubrimos que, sin raíces no hay alas y que todos formamos parte de una gran alma familiar que nos precede y que nos abarca.