viernes, 17 de octubre de 2014

ENIGMA DE LA CUEVA DE LOS TAYOS


El mundo perdido: enigmas de la Cueva de los Tayos
En Ecuador existe un sistema de cavernas que dicen son la entrada a toda una cultura subterránea difícil del alcanzar por el ser humano; un destino para aventureros


(Se encuentra en una zona montañosa irregular, justo en las faldas de la Cordillera del Cóndor; fue descubierta por Juan Moricz )


Dicen que debajo de nosotros existe un mundo perdido; que hay seresintraterrestes que se encuentran a profundidades difíciles de alcanzar por el ser humano.


Y no estamos hablando de los Tayos, unos pájaros ciegos que viven en el interior de unas cavernas al sur de América. Estas aves, que son de color negro, le han puesto el nombre a una famosa cueva que se encuentra en el Amazonas Ecuatoriano.

El lugar que han escogido como su hábitat resulta un misterio para muchos, por lo tanto es una zona de donde se desprenden varias historias, de la que dicen que no sólo los Tayos habitan el lugar.

Con información de los sitios rincondelmisterio.com, bibliotecapleyades.net y el blog anecdotasyreportajes, esta es la historia de la Cueva de Tayos. Lista para ser visitada por verdaderos aventureros.


La cueva se encuentra en una zona montañosa irregular, justo en las faldas de la Cordillera del Cóndor y fue descubierta por Juan Moricz (en la foto), un espeleólogo que se apasionó con lo que ahí encontró.


Y es que asegura que esta caverna es sólo la entrada a un sistema de túneles que se unen entre sí. El "acceso" es un pasaje vertical de 63 metros de profundidad con dos de diámetro.


Para ingresar hay que hacerlo como todo un explorador, armado de una polea y una cuerda para hacerlo a forma de ráppel. Cuando se logra llegar al fondo, la gente se encuentra en una oscuridad total y se enfrenta a un enorme laberinto donde dicen que la más potente lámpara queda reducida a nada, porque en ese lugar hasta una catedral podría pasar sin ser vista.


En 1969, Juan Moricz se encontró con esta cueva y aunque no fue el primero en llegar hasta ella, sí fue el primero en hablar acerca del mundo que escondía.

Lo que el espeleólogo encontró fue lo que él llamó las pruebas de una cultura extinguida que desconocemos.

"...he descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad. Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio..."


Además, asegura que estos túneles están hechos de manera artificial, convirtiéndose sólo en construcciones de esa extinta civilización, que hoy es un mundo perdido en las entrañas de la tierra, y que la Cueva de los Tayos es sólo una de las varias entradas que existen.

Anudado a esto, también, se encuentran unas piezas que fueron halladas por los nativos del lugar, pertenecientes a la tribu de los Shuaras; quienes ya están acostumbrados a esas cuevas porque cada abril bajaban a robar los huevos de los Tayos.

Los objetos que ellos encontraron tenían un aspecto extraño y fueron regalados a un padre de nombre Carlo Crespi, de la Iglesia María Auxiliadora de Cuenca. Estos podrían ser otra prueba más de esa cultura intraterrestre.


Tanto estas piezas como las placas de metal que dice haber encontrado Moricz poseen un código en relieve que se piensa son las escrituras que plasman la realidad de lo que sucede debajo de nuestros pies.

Todos estos hallazgos se encuentran recopilados en un libro que narra esta historia de manera fantasiosa.

Cabe destacar que Juan Moricz no recibió ni un centavo cuando fue él quien dio todos los datos para la elaboración de la publicación, indica el sitio rincondelmisterio.com


Este sitio también señala que existieron otras expediciones en las que no se dejó participar al espeleólogo, pues éste se negó que a llevarse los objetos hallados en dicho lugar.

En estas expediciones participó el astronauta Neil Armstrong y se tomaron cosas ahí encontradas, pero nunca se habló de ellas.

Muchos científicos e investigadores trataron de darle voz a los códigos encontrados pero, hasta la fecha, no se ha llegado a una conclusión sobre lo que son o lo que dicen.

Hoy, la cueva de los Tayos sigue albergando grandes misterios y se ha convertido en un gran centro de atracción turística, donde se puede conseguir un permiso para visitar.

Además, los mismos Shuaras ofrecen una visita guiada por algo de dinero y con la condición de no tomar ni una piedra del lugar.