miércoles, 25 de septiembre de 2013

Tres cordones umbilicales en tu vida



Tres cordones umbilicales en tu vida.

Siempre se ha creído que existe sólo un cordón umbilical y que ese ha sido el único que nos ha dado vida - refiriéndose exclusivamente a aquel que nos dejó una cicatriz en el estómago llamada ombligo. Pero no tenemos un solo cordón umbilical sino tres y aún estamos ligados a los otros dos.

El cordón umbilical nos conecta con la vida y cuando se corta es porque ya hubo alumbramiento, de lo contrario conlleva a la muerte. Los otros dos cordones umbilicales también nos dan vida y si se cortan inadecuadamente, también cortan nuestra vida y nos llevan a la muerte.

Ese que nos unió a la madre, fue cortado con la esperanza que siguiéramos vivos y no lo necesitáramos más; se cortó y seguimos vivos sin él porque fue necesario sólo en nuestra etapa de gestación en las placentas de nuestras madres. Los otros dos cordones umbilicales sí los seguimos necesitando y nuestras vidas aún dependen de ellos.

El segundo cordón umbilical, para algunas personas es el más importante porque se da desde antes de la fecundación y del proceso de gestación, es el espiritual. Cada persona tiene su fe y esperanza puestas en algo o alguien y es ahí donde está su dios; ese ser en el que confía sus cosas y su vida gira alrededor de su relación con su dios – refiriéndonos a cualquier tipo de ritualidad, no necesariamente religiosa, que se hace con el dinero, las drogas, el sexo o en el plano religioso con seres como María, ángeles, velas, santos, sahumerios, hechicería, adivinación y otras manifestaciones de fe.






Con los anteriores cordones umbilicales es más fácil sobrevivir, porque con el segundo es una relación de fe y con el primero no tenemos que hacer nada porque se da en un proceso natural; pero con el tercer cordón umbilical es una relación más compleja porque no depende estrictamente de cada uno de nosotros y necesitamos unos recursos naturales físicos que si no los tenemos y consumimos, morimos.

A modo de ejemplos, el tercer cordón umbilical nos exige consumir agua de los minerales, respirar oxígeno del aire, consumir alimentos que produce la tierra; de lo contrario morimos. Éste cordón umbilical de la naturaleza no sólo conecta la vida de cada persona con un medio ambiente sino que le genera dependencia y lo obliga a necesitar los recursos naturales en condiciones de calidad para consumirlos y poder seguir viviendo.

Podría decirse que el cordón umbilical de la naturaleza es invisible porque, aunque no lo vemos, a través de él estamos conectados a los recursos naturales; conectados a los bosques, por ejemplo, porque aunque puedan estar lejos, dependemos de ellos por el oxígeno que purifican y que llega a nuestras narices para respirar y vivir; así mismo como dependemos de ellos para que regulen el agua que a través de quebradas, ríos y acueductos, llega hasta nuestras viviendas porque necesitamos el líquido para no morir de sed.



Los seres humanos no podemos vivir solos, por eso desde la Creación o desde la teoría de la Evolución, fuimos el último eslabón, porque necesitamos todo lo anterior de la Creación o de la Evolución para poder vivir. Sin eso que hubo antes que nosotros no podríamos vivir… Todo eso es la naturaleza.
Tres cordones umbilicales que tenemos en nuestras vidas: uno físico pre-natal, uno espiritual y otro ecológico. Todos, dependiendo de la manera como cada uno se relacione con el segundo, han sido importantes e indispensables en nuestras vidas. Para que el tercer cordón umbilical funcione bien, es necesario que los recursos naturales estén en condiciones adecuadas y de equilibrio natural para que nos den vida, de lo contrario perecemos; por eso tenemos que consumir los recursos naturales pero debemos hacerlo de manera sostenible y sustentable, sin agotarlos; de manera adecuada para que el planeta pueda seguir generando vida natural y humana, que los tengamos por mucho tiempo y así nosotros mismos garanticemos NUESTRA PROPIA VIDA.