lunes, 1 de abril de 2013

Visión holística de la empresa

Muchas empresas hoy en día están cambiando su visión de las personas que en ellas trabajan. Ya no las tratan como “recursos”, sino que, las ven como lo que son, personas que son un aporte para lograr las metas propuestas. Si bien las empresas poseen diferentes tipos de recursos, es importante señalar que la mayoría de ellos son inertes, por lo tanto, las personas no pueden ser encasilladas dentro de este esquema.


A través del tiempo se han ido incorporando nuevos recursos a la empresa, como son la información y más recientemente el conocimiento y es aquí donde hay que tener cuidado en el trato que se les da.


La visión ortodoxa de las empresas se asemeja a un jugador de ajedrez frente al tablero, es decir, el jugador es el amo y señor de las piezas y las mueve a su antojo, porque su visión es la mejor que existe. ¿ Pero que pasaría si las piezas tuvieran vida propia y fueran capaces de pensar y tener una
visión en conjunto como equipo?, lo más probable es que el jugador ya no podría mover a su antojo, ya que, las piezas tendrían algo que decir respecto a la estrategia que quiera emplear.


En el caso de las empresas, se debe terminar con el temor de las relaciones entre los trabajadores, este tipo de relaciones que se dan entre compañeros de trabajo es precisamente uno de los pilares del conocimiento y el entendimiento que ayuda a hacer crecer a la empresa. Cuando los trabajadores comparten entre si experiencias, puntos de vista, diferencias, etc., el conocimiento se genera gracias a este intercambio, y si fueran piezas pensantes de un tablero de ajedrez serían capaces, en conjunto, de poder ver más allá del jugador y ayudarlo a buscar la mejor salida o la mejor estrategia para poder lograr los objetivos.

En una empresa “inteligente” se debe cambiar el modelo ortodoxo de control y jerarquía por uno que permita el desarrollo de todo el talento humano presente en la empresa. Es de esta manera que se les debe entregar libertad y confianza a los miembros de la empresa para que puedan aportar y mejorar lo que se está haciendo actualmente. Esto genera en la empresa una cultura de confianza y de colaboración, por lo que de a poco se comienzan a gestar los equipos de trabajo autogestionados que ayudan y mejoran los procesos dentro de la organización.

Lo anterior hace que se pase de una cultura controladora, jerárquica y represiva a una cultura que permite la innovación, la interdependencia, la ayuda mutua y la sinergia dentro de la empresa.