sábado, 30 de marzo de 2013

CONTAMINACION ELECTROMAGNETICA


PorPSICO BIOLOGA                    

GABY VILLAGOMEZ  D´  OLIVEIRA E SOUZA

Lo que hoy llamamos contaminación electromagnética (electrosmog) se inició en 1882, cuando empezaron a instalarse las primeras estaciones de producción y distribución eléctrica. Hasta entonces, el único campo electromagnético existente era el de la Tierra y el producido por los relámpagos en las tormentas con aparato eléctrico. A partir de ese momento, se inició un proceso de contaminación electromagnética o contaminación invisible
Nuestra actual civilización genera una amplia gama de campos electromagnéticos de alta frecuencia (antenas de radio, televisión, radar, microondas, telefonía móvil, etc.) y de baja frecuencia (redes eléctricas, pantallas de ordenador, etc.). La mayoría de la población desarrolla su actividad diaria recibiendo constantemente radiaciones electromagnéticas.
 Las instalaciones eléctricas y las aplicaciones de la electricidad continúan extendiéndose masivamente, registrándose un notorio incremento de la densidad de la intensidad electromagnética del ambiente.
En 1979, se iniciaba la preocupación por los CEM (Campos Electromagnéticos) por un artículo publicado en el Medical Journal of Epidemiologi, donde informaba de la posible relación que existía entre la exposición a campos electromagnéticos (CEM) y el cáncer infantil; desde esa fecha miles de artículos y estudios han llegado a la opinión pública. Las instituciones y organismos continúan investigando. Algunos investigadores médicos, bioingenieros e instituciones científicas están en el convencimiento de encontrarse analizando la punta de un iceberg.


ELECTROMAGNETISMO

Una contaminación invisible. Con el desarrollo del radar en la 2ª Guerra Mundial, la proliferación de emisoras de radio y TV durante toda la segunda mitad del siglo XX, así como la irrupción de los ordenadores y el uso cotidiano de numerosos electrodomésticos, nos hemos rodeado de un mar de campos electromagnéticos. Desde que nos levantamos por la mañana hasta que nos acostamos, estamos fácilmente en contacto con una treintena de campos de intensidad diversa.
El impacto del electromagnetismo sobre el medio ambiente puede alterar el planeta de maneras que todavía no entendemos: algunos animales, como las ranas, están desapareciendo de manera alarmante, diversos bosques mueren por causas desconocidas y los humanos presentan enfermedades que no habían sufrido antes. Si bien la comunidad científica no se pone de acuerdo sobre los bioefectos de estos campos, resultaría imprudente eludir la multiplicidad de estudios que nos advierten de los peligro.
El Profesor Sr. José Luis Bardasano, Director del Departamento de Especialidades Médicas de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) y Presidente de la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y ciencias de la Salud, ha realizado varios estudios sobre la influencia en la salud de las personas las exposiciones continuadas a radiaciones electromagnéticas, wifi, ordenadores, telefonía móvil.
Además, asegura que tenemos una glándula en el cerebro, la glándula Pineal, que produce por la noche o en la oscuridad, una hormona que nos protege del cáncer. Las radiaciones influyen en esta glándula como si fuera luz e interrumpen la producción de estas hormonas.
La glándula pineal es un centro de poder superior, asociado al tercer ojo, la visión del Cíclope, el Ojo Horus, El poder de Dios. Biológicamente, en su condición de glándula, secreta la melatonina, cuyos estudios han demostrado que nos protege  del  cáncer.

En los últimos tiempos, hemos creado unos entornos en los que abunda la contaminación electromagnética, también conocida como contaminación blanca o contaminación invisible.
Tendidos eléctricos, ordenadores, redes inalámbricas, wi-fi, microondas, antenas de telefonía móvil, etc., están bombardeando constantemente nuestros cuerpos con ondas electromagnéticas que alteran nuestro metabolismo y perjudican nuestro estado de salud general.

 Si percibimos síntomas como: abatimiento, poca energía, decaimiento, dolor de cabeza, palpitaciones, dolor de oído, pérdida de memoria, insomnio, alteraciones del sueño, vértigo, mareos, ... probablemente su organismo está siendo afectado de forma constante por una o más fuentes de ondas electromagnéticas.


He  observado con preocupación cómo  nuestras ciudades Guayaquil, Quito, Cuenca, y otras urbes en desarrollo del Ecuador ya están plagadas de la contaminación blanca, pacientes que sufren migrañas intermitentes, y los casos de bipolaridad se agudizan no siendo efectivos los tratamientos químicos.

Este tipo de contaminación en nuestro hogar y oficina forman vórtices de acumulación de energía electromagnética negativa, que llegan a ser portales para la entrada de entidades que plagan el ambiente, mucha gente observa sombras oscuras pasar, sienten que los rozan y las personas callan pensando que se están volviendo locas, cuando la realidad es otra.

Estamos siendo víctimas de la  contaminación blanca, personalmente, hace dos años, me di cuenta no sin horrorizarme que tres grandes zonas de mi cabeza, nuca, temporal y parietal no tenía cabello, estaba con alopecia pero fisiológicamente estaba sana, comencé a tomar grandes cantidades de vitamina E, me ayudó, pero investigué hasta dar con el problema, exactamente mi casa, era una bomba de tiempo plagada de contaminación blanca.


En mis viajes y  en múltiples ocupaciones, observe muchos ambientes de trabajo y  oficina, cuyos integrantes tenían marcadas conductas bipolares, averiguando con anterioridad, no presentaban estos tipos de conducta, los malestares físicos y psíquicos se triplicaron llegando a observarse marcado ausentismo por  enfermedad.
Y todo esto fue marcado a partir de la instalación de wi fi, mas ordenadores, telefonía  inalámbrica, la tecnología no es negativa es un gran avance de la humanidad pero con consecuencias negativas sobre nuestra salud sino tenemos las precauciones necesarias para no afectarnos en nuestra vida  diaria.

La radiación está por todas partes. Antenas de celulares, estaciones de radio y de televisión, y router wi-fi poblaron el espectro electromagnético de ondas que respiramos y tocamos sin darnos cuenta. Por eso, un grupo de personas se “refugió” en las montañas de West Virginia, EE.UU., para escapar de esta radiación que, a simple vista, parece no ser nociva.
Aunque sí lo es para ellos, que sufren Hipersensibilidad Electromagnética (EHS, según sus siglas inglesas), una enfermedad que se desencadena por la exposición a señales inalámbricas en un mundo donde ya existen 5.000 millones de líneas activas de telefonía celular y otros tantos dispositivos Wi-Fi.
Parece algo poco probable, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que los síntomas de esta enfermedad incluyen enrojecimiento, hormigueo y ardores en la piel, así como fatiga, mareos, náuseas, taquicardia y trastornos digestivos. Y es posible que sea una de las mayores endemias del siglo XXI.

Los cuarzos tienen la capacidad de atraer hacia sí la radiacción electromagnética junto con los electrones que esta arrastra, creando una carga/descarga de electrones que va penetrando y que al llegar al cuarzo (SiO2) (piezoeléctrico), lo satura de electrones (por compresión) y entonces empezaría a emitir más electrones, anionizándolo, utiliza los electrones del electromagnetismo de las antenas, cationizando las moléculas de agua y anioniza el cuarzo, el cual se satura, y así neutralizar la acción negativa de wi fi y antenas.
Los tipos de ionización, producida por los aniones, o sea, los átomos o moléculas cargados negativamente, con electrones de sobra, es muy beneficiosa y similar a la que Wilhelm Reich describió al hablar del POR (Positive Orgon Radiaction), de igual manera la producida por los cationes, osea la ionización positiva, describe unos efectos fatales para la salud humana, el clima y en general la biología planetaria como el DOR (Death Orgon Radiaction) de Reich.

Personalmente desarrolle un método sencillo, uniendo la belleza, dulzura, y la ciencia, con mis muñecas de trapo.

TRAPITOZ Y ALGO MAS… muñecas que tienen en su interior, esencias y cristales de cuarzos que merman un 90% la contaminación blanca en  el  hogar y oficina, son equilibradoras energéticas, limpian y protegen de la contaminación electromagnética de nuestros días, aumentan la vitalidad y mejoran el estado emocional, entre otras cosas.




Al  ponerlas en el hogar ellas  catalizan de forma eficiente el ambiente con exceso de electromagnetismo, absorben energía negativa, la transforman en energía positiva (o neutral) para así esparcirla en el ambiente, sirviendo de armonizador. Inspira en el ambiente una sensación de optimismo y de energía positiva.
Frecuentemente remedia el insomnio o problemas de sueño, ayuda a potenciar tus sentidos psíquicos innatos